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19/11/2006

Pagar una hipoteca durante toda la vida o cambiar de vida

Categoría: Revista Inmobiliaria Fuente: Inmobiliarias y pisos 

Durante este año 2006 las hipotecas no han dejado de encarecerse y la perspectiva según los especialistas es que este incremento continue, así que el panorama para quien tiene que pagar su piso no es nada bueno.
Cada mes hay que renunciar a una cantidad de dinero que se mire como se mire siempre parece excesiva y si además hay que soportar encarecimientos de la hipoteca entonces el malestar suele crecer al mismo ritmo que la cantidad a pagar.
Pago de hipotecasQuien ya lleva varios años pagando su piso y más aún si está viviendo en él con su familia probablemente ni se plantee qué opciones tiene para librarse de este sinsentido de tener que hipotecar toda una vida por unas paredes de hormigón. Si además se da el caso de que los dos miembros de la pareja están trabajando, aunque el pago de la hipoteca resulte más cómodo esto se convierte sin pretenderlo en una atadura a esa forma de vida ya que la deuda mensual se mantiene en límites soportables.
En la actualidad no es raro conocer a alguien que retrasa su boda mientras busca un piso que se pueda adaptar a sus recursos económicos y mientras pasan los años intenta ahorrar algo de dinero, o a jóvenes que también retrasan su marcha del hogar paterno o los que sólo pueden reconocer que viven en un lugar que no les gusta obligados por los elevados precios de los pisos de zonas que si les resultaban más atractivas.
Desde luego no cabe duda de que esta situación en la que nos encontramos es la demostración de que algo está fallando en nuestra sociedad y ante la cual la gente lo único que intenta es acomodarse lo mejor posible.

Posiblemente el problema de fondo se encuentre una escala de valores que situa en primeras posiciones las actitudes y maneras de proceder de quienes logran enriquecerse en el menor tiempo posible sin importar cómo llegaron a conseguir su dinero. No es de extrañar por lo tanto que los que hoy son escándalos como el caso Malaya de Marbella haya sido una trama que ha permanecido oculta durante años puesto que de manera privada todas esas personas cuando menos seguían una “línea correcta” que era la de enriquecerse. Siendo así no tenía porqué saltar ninguna alarma y de hecho quien dio el primer paso para descubrir todo esta trama fue una persona que se sintió engañada por Roca, es decir la mecha se prendió sólo por una rencilla personal.
Cuando encarcelaron a la ex-alcaldesa de Marbella resultaba llamativo que esta señora mantuviese una actitud de sorpresa como si ella fuese inocente. Incluso se prestaba para seguir ayudando en asuntos de la alcaldía. A mí lo cierto es que no me sorprendía en absoluto su actitud. ¿Cómo no iba a sentirse como una persona inocente, con la cual se estaba comentiendo una terrible injusticia, si esa mujer al igual que cualquier otra persona lo único que percibido en cada momento en su vida es la actitud de gente que sólo sabe valorar a quien logra enriquecerse?
Lo único que faltaba era escuchar la la “gente de la calle”. Supongo que usted habrá escuchado muchos comentarios al respecto. Si yo hiciese una estadística de todos esos comentarios que he escuchado sobre el caso Malaya el 99,5% eran de personas que lo único que demostraban en el fondo era envidia y rencor hacia esas personas que si pudieron enriquecerse de manera acelerada y desproporcionada. A nadie le importaba qué consecuencias tendría el caso Malaya, por ejemplo para los propietarios de viviendas “ilegales”, sino que un grupo de personas había conseguido quedarse con cientos de millones y vivían además con el máximo lujo. La mayoría de comentarios se quedaba ahí.

No se puede negar que abstraerse del mundo en el que vivimos es demasiado complicado porque cuando vas a un restaurante el camarero no te preguntará cómo conseguiste el dinero con el que pagarás la cena. Si no tienes ese dinero tendrás que cenar en casa.
Cuando entras en un concesionario de coches de lujo el dependiente te tratará como si fueses la persona más maravillosa del planeta y seguramente no te preguntará cómo consigues tus ingresos. Si no puedes comprarte un coche de lujo también puedes utilizar el autobús urbano.

Es evidente que no pretendo decir que la situación ideal fuese una especie de estado policial donde uno tuviese que dar explicaciones a cada momento de la manera que tuvo de obtener su dinero. Lo que pretendo decir es que vivimos en un mundo que hemos construido a medida del egoismo y la rapiña.

Parece que alguien sin dinero nada tiene que ofrecernos y hoy día se ha asimilado tanto vivir bien con tener dinero que no nos parece razonable ni lógico que una persona no luche para incrementar su fortuna (material).
En esta lucha desenfrenada es donde caemos atrapados como moscas por situaciones tan tremendamente injustas como las que se plantean en este país con el precio de los pisos.
Nos parece tan normal que nos dediquemos a luchar a diario para ganar más y más dinero que termina por parecernos normal que otros hagan lo mismo y por este motivo nos veamos hipotecando toda nuestra vida para poder pagar un piso. ¡Cómo vamos a criticar a quienes nos cobran si nosotros pretendemos cobrarles igual de injustamente a otros!.

Los que ya han pagado a duras penas sus pisos les molesta que la situación pueda cambiar de manera radical porque demostraría el poco valor y sentido del trabajo en su vida, quienes viven de vender y alquilar pisos rezan para que todo se mantenga como hasta ahora con los eufemísticos “los precios están aterrizando suavemente”, y mientras tanto los que no pueden pagar un piso ven cómo sus vidas se ven muy negativamente condicionadas.

Hoy día además se acabó el tiempo de las revoluciones. Quienes sacan los pies del plato saben que lo único que van a conseguir es perder tiempo en la carrera para ganar dinero. Se puede ser revelde el tiempo justo y cuando corresponde serlo, ya que extenderse más de lo justo en esa actitud ya no es del gusto de nadie.
Sin embargo una situación de injusticia es una situación que choca a cada momento con la vida de muchas personas y en la actualidad el precio desorbitado de los pisos está chocando con la vida de toda la población que pretende iniciar una nueva vida. Es ese un momento en la vida de las personas muy delicado porque las ilusiones y esperanzas son muchas y encontrar un obstáculo insalvable no puede ser bien aceptado.

¿No es momento para otro tipo de revoluciones no colectivas sino particulares?
Si pagar una hipoteca durante 30 años puede ocasionar que tu vida quede reducida a su mínima expresión consumista. Si ese pago mensual puede implicar tener que decir adiós a tantos placeres, supuestos o reales, de nuestras vidas. Si el esfuerzo puede ser tan insoportable durante 30 años.
¿No sería mejor decir NO a la vida en esa ciudad y buscar otro tipo de vida en un lugar más pequeño donde el pago de las paredes de hormigón no condicionen tanto tu vida?
Nadie te pide que dejes de creer que la ropa de marca, la televisión de plasma o el nuevo móvil cada año no te cambiarán la vida ni te harán más feliz, tan sólo es posible que haya llegado el momento de pensar que otra vida, sea cual sea, es posible. Una vida alejada un del actual engaño hormigonero.

Si tú tienes alguna solución para este problema o quieres dejar aquí tu oponión te invitamos a que escribas más abajo tus comentarios. Gracias.

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